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miércoles, 29 de enero de 2014

JÚPITER Y EUROPA


El mito de Júpiter y Europa (o rapto de Europa) cuenta cómo Júpiter, estando enamorado de Europa, hija de Agenor y Telefasa, adquirió forma de toro. Ella estaba jugando en el prado junto a otras jóvenes de la región cuando el toro se acerca y va ganando su confianza hasta que Europa monta en su lomo y se van alejando a través del mar. Aqui dejo un fragmento de esta metamorfosis:

...Se maravilla la hija de Agénor de que
sea tan hermoso, de que no amenace con alguna embestida;
pero, por muy manso que era, al principio temió tocarlo.
Luego se acerca y le alarga flores ante su blanco hocico.
Se alegra el enamorado y, en tanto llega el placer esperado,
lo demás. Y ora retoza y brinca por la verde hierba, ora echa
su costado de nieve sobre la rojiza arena; y, quitándole
poco a poco el miedo, ya le ofrece el pecho para que le dé
palmaditas con su mano doncellil, ya los cuernos para que
los ciña con guirnaldas frescas. Se atrevió también la princesa,
sin saber a quién montaba, a sentarse sobre el lomo del toro;
entonces el dios, apartándose poco a poco de tierra y de la arena
seca,
pone primero las falsas plantas de sus patas en la rompiente,
luego se adentra aún más y por las aguas del mar abierto se lleva
su presa.
Se asusta Europa y vuelve su mirada a la costa que, raptada, va dejando atrás, y con la diestra agarra un cuerno, apoya la otra sobre el lomo; tremolantes, sus ropas se ondulan con el viento. 

Con respecto a su representación en el arte, encontramos sobre todo pinturas. Estas, pertenecen a artistas muy variados y de épocas distintas (como Martín de Vos, Botero o Vouet):





 Entrada publicada por Carmen Rodríguez Sánchez (1ºE)


Apolo y Dafne


Cuenta Ovidio que Apolo, orgulloso por haber dado muerte a una serpiente, desafió a Cupido, hijo de Venus y de Marte. Este, para castigar tal osadía, tomó dos flechas. Una tenía la punta de oro e infundía amor, la otra, por el contrario, era de plomo e inspiraba desdén. Cupido lanzó la primera a Apolo y la segunda a Dafne (hija del río Peneo y de la Tierra). De esta forma, se desencadenó una gran pasión por parte de Apolo hacia Dafne. Sin embargo ella, herida por la flecha del desdén, huyó rápidamente tratando de esconderse. Apolo corrió en busca de Dafne, pero ésta, al verse perdida, solicitó la ayuda de su padre. Así, una corteza suave le encerró el pecho, sus cabellos se transformaron en hojas verdes, los brazos en ramas, los pies se fijaron en el suelo y la ninfa quedó transformada en laurel. Apolo, no dispuesto a darse por vencido, abrazó el árbol y lo cubrió de ardientes besos, pero incluso las ramas retrocedían asustadas de sus labios. Desde entonces, el laurel es el símbolo de Apolo y con él se galardona a los vencedores, artistas y poetas.

Apolo y Dafne en el arte:
Entre 1622 y 1625, Gian Lorenzo Bernini esculpió en mármol la famosa obra Apolo y Dafne. En ella podemos ver a Apolo alcanzando a Dafne mientras ella intenta escapar. Dafne se encuentra en el proceso de transformación, de hecho sus brazos están tomando la forma de ramas mientras huye.

Entrada publicada por Paula Sánchez Blanco (1ºD)


domingo, 26 de enero de 2014

Mito de Eco y Narciso.


 Narciso y Eco, pintura de John William Waterhouse

El Mito de Eco y Narciso se encuentra en el Libro III de Las Metamorfosis de Ovidio.
Cuenta la historia de Narciso un joven el cual nació con una belleza divina y Eco una ninfa que fue maldecida por la diosa Hera, esposa de Zeus. Ambos se encuentran en un momento de sus vidas y todo cambia para ellos.
Este vídeo de YouTube narra a la perfección la historia escrita en su momento por Ovidio. Junto a la historia aparecen unas imágenes de pinturas que hacen referencia al mito de Eco y Narciso.

Fuente del vídeo: Usuario/a de YouTube mariacadeva.

Narciso y Eco en Las metamorfosis, de Ovidio: Libro III, 339 - 510.














Entrada publicada por Manuel Torres Miranda (1º D)